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-El blog de los oídos inquietos-

  • Vane Balón

CONCILIACIÓN ENTRE FAMILIA, AMIGOS Y TRABAJO: ARDUA TAREA PERO NO IMPOSIBLE



Este tema de la conciliación tras tener bebés me genera una emoción intensa que te voy a ir justificando a lo largo de este texto.


Si bien es cierto que esta sección es sobre maternidad relacionada con la música, lo cierto es que también es un desahogo personal que probablemente encuentre puntos de conexión con cualquier padre y madre que me pueda estar leyendo (si no has leído la entrevista a Laura Martínez Carrasco, bajista en La Mendinga y madre 24 horas, te lo recomiendo).


Y es que antes de nacer mi pequeña gran Nadine (ahora ya tiene 4 años) mi vida era muy sencilla a la hora de la conciliación entre familia, amigos y trabajo. Pero cuando llegó se complicó un poquito más, aunque nunca he perdido la capacidad de organización que es muy necesaria para sobrellevar esta parte de la maternidad.


¿CÓMO MANTENER LA CONCILIACIÓN SIN DESCUIDAR VÍNCULOS SOCIALES Y FAMILIARES?


La respuesta no es complicada y ya te la he dado en el párrafo anterior: se trata de organizarse muy bien, y que la otra parte (familia, amigas/os y vínculos) empatice contigo. El problema principal es que en los primeros meses de vida del bebé solo tienes tiempo para aprender a ser madre y padre, así que todo lo demás queda relegado a un segundo plano por causas de fuerza mayor.


No hay que olvidarse de la falta de sueño de los padres y las madres, y en ese sentido es fundamental hablar abiertamente con todo el mundo a tu alrededor para que entiendan que no vas a poder estar al cien por cien con ellas y ellos en esos primeros meses de adaptación. Esta parte es crucial abrirla cuanto antes a tu gente. Yo no lo sabía, y en mi caso hubo una "buena" amiga que tenía desde hacía unos 8 años -o más- que en cuanto se enteró de que estaba embarazada desapareció de mi lado...


Y hasta hoy no he vuelto a saber nada de ella... Supongo que vió venir un percal habitual: yo no iba a poder salir de fiesta de manera continuada, aunque sí a tomar cañas, pero no lo debió ver suficiente y se fue buscando la vida para seguir saliendo con otra gente sin hijos/as. Bien, es respetable, pero la falta de empatía en su caso fue tan brutal que me dejó marcada, aunque me sirvió para conocer a mis verdaderas amistades y a la gente que me quiere, y que a fecha de hoy siguen a pie del cañón importándole una auténtica mierda que mi ritmo de vida social sea otro.


LA CONCILIACIÓN ES COMPLICADA PERO NO IMPOSIBLE

Da igual que tengas una o dos o tres criaturas y te venga otra en camino: el proceso de adaptación en los primeros meses existe siempre porque cada bebé es un mundo, y en esos primeros meses de vida padres y madres y bebé necesitan conocerse a fondo.


En mi caso es cierto que lo llevé bastante mal. Estaba acostumbrada a salir de casa sin planificar: a veces me daba la venada y me iba de compras o de escapada decidiendo hacerlo en tan solo unos minutos. Solo era peinarme, coger la mochila o el bolso y ya. Pero cuando nació Nadine los tiempos cambiaron: necesitaba al menos dos horas para: preparar a la peque y sus repuestos (ropa de cambio, pañales, cremas, biberón, chupetes de repuesto, toallitas, zapatos...), prepararme yo (vestirme y peinarme, fin), bajar el chasis de la silla (vivo en un segundo sin ascensor), subir a por el cuco, la bolsa de repuestos, mi mochila o bolso, la peque y volver a bajar, montar cuco en el chasis e irme a donde pudiera llegar, jajaja.


Mis amigas -sin hijos/as entonces- me llamaban exagerada cuando me proponían quedar en media hora y yo les decía nerviosa que no me iba a dar tiempo, que necesitaba dos horas. La realidad es que ahora que casi todas son madres necesitan incluso hasta tres horas de antelación para quedar. Hemos hablado mil veces -y con total naturalidad- de este tipo de cosas porque decirlo en voz alta ayuda, y mucho. Por eso decidí sacar adelante esta sección sobre maternidad.


CONCILIACIÓN DE MI MATERNIDAD CON EL TRABAJO

Llegamos al punto clave en el que mis padres, mis suegros y mi marido han sido -y son- absolutamente esenciales en materia de conciliación laboral. Sin ellos no habría podido llegar hasta donde estoy ahora mismo: radio, revistas impresas, mi propia Agencia VB comunicAction (comunicación digital basada en redacción corporativa para músicos, empresas y particulares) y un largo etc.


Soy consciente de la suerte que tengo, ya que mis padres y mis suegros viven muy cerca de nosotros, y encima quisieron -y quieren- ayudarnos a cuidar a la peque. Este último punto es importantísimo: cuando me quedé embarazada fue lo primero que hablé con mi familia porque no quería someterlos a una crianza que me correspondía a mí, ya que el hecho de ser abuelos/as no implica obligación para tener que cuidar a los/las nietos/as.


Siempre estuvo presente la posibilidad de guardería para Nadine, y que ellos/as pudieran hacer lo que quisieran en sus ratos libres, pero se ofendieron tanto que no volvimos a hablar del tema hasta que a los dos años metimos a Nadine en guardería -y hubo cierto enfado por parte los/las abuelos/as, jajajaja-.


NO HAY QUE SENTIRSE CULPABLE POR QUERER SEGUIR TRABAJANDO SIENDO MADRE

Sé que la realidad es otra para mucha gente con bebés: no tienen a sus familiares cerca o sí están pero no quieren/pueden enfrentarse a una crianza por los motivos que sea. Las guarderías están para eso, y no hay que sentirse mal por querer mantener tu profesión y ser madre a la vez. Repito: no hay que sentirse culpable, aunque a veces la sociedad lo intente -comentarios, dimes y diretes, etc.-.


Para la conciliación laboral se necesita ayuda -a nivel político una buena reforma, pero esto ya lo abordaré más adelante, ahora solo hablaré desde el plano personal-. Cada uno/a cuenta con las herramientas que se le ofrecen para conciliar. En mi caso los/las benditos/as abuelos/as, y aunque todavía hay personas que sueltan frases viperinas cuando llevo a Nadine a sus casas («¡qué, ya vas a que te la críen!»... verídico e insultante) ya no lloro y respondo «envidia, ¿eh? Es que disfrutan tanto de cuidarla que como falte la peque me retiran la palabra». A fin de cuentas creo que tal vez quienes sueltan comentarios dañinos anhelan haber podido contar con esa ayuda, y solo saben soltar basura por la boca como consuelo propio.


¡Pero cuántas veces habré llorado con mis padres y mis suegros preguntándoles como una tonta si se sentían obligados/as a cuidar de la peque, y eso que me lo han dejado claro mil veces! Muchos días de los que me he levantado sensible -más de lo normal, porque soy muy sentida- y me he encontrado con alguien insinuando que me la estaban criando he llegado a sentirme culpable. Pero el problema no lo tengo yo, y esa es una lección que se debe aprender cuanto antes.


LA CONCILIACIÓN CON MI MATERNIDAD VIVIDA POR MIS PADRES Y SUEGROS

Hace poco mi padre me dijo en mitad de unas cañas un viernes por la tarde con mi madre, mi marido y la pitufa: «quien te diga o insinúe algo respecto a que abuelos/as criemos a tu hija es que envidia lo que insinúa».


Y me siguió explicando: «A mí en el trabajo me dicen "Balón", ¿prefieres cuidar a la nieta que viajar ahora que puedes? Y yo les digo que los viajes que hacemos Nadine y yo a través de cuentos son insuperables. No hay nada mejor que pasar tiempo con la nieta. Y me lo dice gente que no los tiene... Lo mismo cuando sepan lo que es no salen de casa por estar con sus nietos/as». Llorera máxima rememorando la conversación.


Mis suegros y mi madre también me lo dejaron siempre claro -y lo siguen haciendo-: «ahora que puedes y has llegado hasta aquí no renuncies a tu sueño, Vane: para nosotros es un regalo disfrutar de la nieta, así que no hagas ni caso a la gente que insinúe lo que sea. Mientras nosotros sepamos lo que hay lo demás sobra».


NO DEJES DE LADO A TU GENTE A LA HORA DE LA CONCILIACIÓN, ERROR QUE A VECES SE COMETE

Y para terminar dejo para el final la parte más importante: ser padre o madre no implica dejar de lado todo lo demás. Conozco gente que era muy sociable y fue tener un bebé y desaparecer del mapa para siempre.


Como bien he mantenido en todo el texto es necesario estar volcada/o en los primeros meses de vida por todo lo que requiere, pero no implica estar aislado/a ni mucho menos. En mi caso seguí -y sigo- quedando con mi gente desde el principio. Como anécdota: mi hija nació a primeros de agosto, y a primeros de septiembre eran las fiestas de Valladolid y salimos con ella bien abrigadita para tomar algo con las/los amigas/os. Y siempre he tenido -y tengo- disponibilidad para quedar.


No salgo de fiesta pero no he dejado de hacer planes: simplemente he adaptado mi vida a las circunstancias pero sin renunciar a nada. Sigo saliendo a tomar cañas con mis amigas, voy a conciertos de vez en cuando, viajo por trabajo o por ocio, vamos al cine, a comer o cenar de vez en cuando si la cartera lo permite... En fin, que tener descendencia no debería poner patas arriba tu vida, simplemente hay que adaptarse y organizarse bien. Creo que para poder mantener una buena conciliación entre los diferentes planos sociales y personales es crucial que haya una combinación de empatía por parte de terceros, y esfuerzo organizativo por parte de padres y madres. Pero es solo una percepción porque ya sabes que en esto de la maternidad y paternidad hay muchas visiones, y todas muy respetables.


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