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  • Vane Balón

AMOR AL ARTE Y REMUNERACIÓN: ¿EL DINERO EMPAÑA EL ROMANTICISMO CREATIVO?



¿Dónde queda el amor al arte si hay rentabilidad? ¿Se pierde esa pasión por lo que se hace si se cobra por ello? ¿Hasta qué punto la connotación económica puede condicionar la calidad del contenido? Estas cuestiones están siempre sobre la mesa, y la cruda realidad en todas partes es que el dinero manda, generando que muchas veces el talento quede sepultado en el cajón de lo no rentable aunque haya calidad de por medio.



Analizando el mundo musical, que es el que mejor conozco desde que llevo inmersa en activo desde 2010, me planteo un mundo idílico donde se apuesta por la calidad y se mueve talento generando además beneficio económico sin connotación despectiva, pero luego regreso a la cruda realidad y compruebo que por lo que se apuesta arriba es muchas veces por la fórmula fácil, y lo que mueve es el talonario en circuitos masivos -segmentado completamente, analfabetizando a la sociedad en lo que a realidad sonora se refiere porque solo muestran una ínfima parte de lo que verdaderamente existe y que denomino desde hace años "medios POP-ulares"-.



Así que por muchos lares de altas esferas, si no hay beneficio no importa el talento, y si hay poco talento pero sí renta sí vale... Con ello se sacrifican aspectos trascendentales, quedando una delgada línea condicionando el equilibrio entre talento y rentabilidad, y poniendo en tela de juicio si aquello que renta es realmente de calidad o se ha fabricado para tal fin.


¿COBRAR DINERO RESTA VALOR AL AMOR AL ARTE?

Ahora vamos al lado entre bambalinas, a creadores/as de contenido (bloggers, podcasters, redactores/as culturales en medios, etc.) y la relación económica entre crear y cobrar. Hay un problema bifurcado en este plano creativo:

  1. Si ofrecemos de manera gratuita nuestro trabajo hay un golpe de realidad brutal: lo gratuito no se valora.

  2. Si cobras dinero se cuestiona la calidad porque se puede haber sacrificado por recibir esa retribución.

Entonces, ¿cómo pagamos facturas? Haciendo lo que nos gusta y manteniendo una clara premisa: el amor al arte genera contenidos muy buenos cuando también confluyen aptitudes, experiencia y vocación. Aquí entran en juego factores intangibles, valores que guían en esa toma de decisiones porque si no quieres que el dinero empañe el romanticismo creativo y buscas que el amor al arte sea hecho con pasión, además de poder pagar facturas debes integrar honestidad en la fórmula o el resultado será desastroso.



Y aquí llegamos a dos afirmaciones que quiero abordar: se menosprecia todo aquello que sea gratuito, aunque la calidad esté presente desde quien lo crea y en lo que se centra (grupo de música o solista), y es que aquello por lo que se cobra genera una imagen solvente girando en torno a la segunda afirmación: "si pagan por ello es que es bueno".



Efectivamente mantengo que cobrar da valor a lo que haces, y lo tengo comprobado porque cuando no era ni siquiera freelance creaba contenido gratis con la misma calidad que cobrando, y se apreciaba lo justo, pero a partir de empezar a ser freelance y posteriormente dar el salto a autónoma en 2018, cambió mucho la historia. Pero, ¿cómo medir ese equilibrio necesario entre calidad y dinero? Tengo claro -al menos desde mi enfoque profesional y personal- que solo es posible implicando el amor al arte en todo el proceso porque es lo que aportará ese equilibrio altruistra en la ecuación, así de fácil y complicado a la vez.


SI HAY DINERO DE POR MEDIO, ¿TODO VALE?

No, rotundamente, pero lamentablemente muchas veces encontrarás que hay arte circulando en medios de comunicación masivos en los que la calidad está en tela de juicio, pero el dinero ha mandado y ha generado que puedan estar ahí.



Al final a golpe de talonario parece que sí vale todo, pero la responsabilidad de que en verdad no valga es de quien vehiculiza ese contenido (medios) y también de quien lo consume (público), por eso es tan importante que los segundos estén educados en variedad: así podrán elegir con libertad y no se dejarán engañar fácilmente. Y la responsabilidad de informar con coherencia, honestidad y veracidad radica en los primeros, los medios: las dos partes son un tándem fundamental para la evolución cultural de una sociedad como la nuestra.


Llegados a este punto sé que el amor al arte tiene una gran batalla por delante: demostrar que talento y rentabilidad pueden coexistir sin tener que suprimir una de las dos palabras, pero solo se podrá conseguir que cohabiten en armonía discerniendo entre lo que es de calidad y lo que es un producto. Esta criba debe estar en todas partes, tanto en medios como en el público, así que la educación es fundamental para cuestionarnos absolútamente todo lo que nos llega, y si se ha hecho un buen trabajo no se podrá cuestionar que la rentabilidad vaya unida al arte y viceversa.



LA IMPORTANCIA DE LOS MEDIOS GRATUITOS

En primer lugar es clave exponer que el amor al arte es lo primero que mueve a alguien para abrir un medio gratuito, sea en el formato que sea: podcast, blog, webzine, revista, periódico, radio, televisión...


Así que el papel de los medios gratuitos, aunque estemos menospreciados por un elevado porcentaje de público y artistas, tenemos un papel importantísimo porque estamos ofreciendo material no condicionado -incuestionable en términos económicos porque elegimos libremente qué publicar sin ninguna vinculación monetaria-.


En muchos de ellos encontrarás calidad exquisita en contenidos, siendo imprescindibles por el apoyo aportado a proyectos que empiezan, y también para el sustento de la pirámide de la comunicación porque están en lo que denomino la "base piramidal de la comunicación", encargándose de ayudar a que artistas puedan ir escalando puestos hacia medios más grandes situados más arriba.



CONCLUSIONES

Finalmente, mi teoría es que si el amor al arte existe, el equilibrio genera que puedas pagar facturas y a la vez contribuir con que un buen material esté moviéndose.


Es filosofía personal y profesional no faltar a una selección de contenidos profesionales por parte de quienes hablo, que permita que no se pueda poner en duda la calidad independientemente de que te guste o no lo ofrecido.


Así lo mantengo desde que empecé hace más de una década a crear contenido como blogger, redactora cultural, podcaster, etc. No sé trabajar de otro modo, y me consta que hay muchísim@s profesionales trabajando exactamente igual.


Con estas aportaciones confío en que vayamos evolucionando, logrando contrarrestar esa visión perversa que se tiene en el mundo artístico musical ante cobrar por la creación (sea sobre el escenario o entre bambalinas) porque a fin de cuentas, si pensamos en otros campos profesional, ¿se cuestiona que cobren por su trabajo? Desde luego que no, y hacer música o difundirla es también una profesión y no debemos olvidarnos de ese matiz.


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